‘Josele’: «Estoy muy contento con el Cadete A y tenemos posibilidades de ascenso hasta el final»
El técnico tiene a su Cadete A con opciones de subir a Liga Autonómica

José Miguel Velasco ‘Josele’ (22/7/1990, Alicante) es uno de esos hombres de club que tiene cada equipo. Empezó la temporada dirigiendo al Infantil B, pero en enero se hizo cargo del Cadete A. Desde entonces, los buenos resultados mantienen a su equipo con opciones de ascender a Liga Autonómica faltando cinco jornadas para el final del campeonato. Además, Josele compagina su trabajo en la cantera herculana con ser parte del cuerpo técnico de Beto Company en el primer equipo.
Pregunta: Queremos empezar hablando contigo sobre el Cadete A. ¿Cómo es este equipo? ¿Qué señas de identidad tiene?
Respuesta: Es un cadete de jugadores con mucha proyección hecho para intentar conseguir el ascenso. Son jugadores del año 2010 con nivel de otra categoría y desde que me hago cargo del Cadete A pongo como señas de identidad tres cosas muy importantes: presión alta en campo rival para recuperar lo antes posible; el juego combinativo y asociativo en corto, en salida de balón haciendo que el portero haga la superioridad para poder generar ataques más limpios; e intensidad, que en esta categoría al final aunque tengas jugadores de calidad ya en cadetes siendo gente de segundo año y fuertes te puede complicar el partido cualquier equipo. Para mí, de las tres cosas la intensidad es lo más importante, lo único que no se puede negociar.
Son cuatro victorias seguidas (cinco después del partido de este último fin de semana). ¿Cómo llega el equipo tanto a nivel futbolístico como físico a estas últimas jornadas?
El equipo está bien. Trabaja todas las semanas intentando sumar los tres puntos para el objetivo de este cadete, ascender a pesar de que está difícil. Llevamos cuatro (cinco) victorias seguidas, pero sí que es verdad que me hago cargo del equipo hace once (doce) jornadas. El equipo ha sumado nueve (diez) victorias y dos derrotas, y en las dos derrotas no le puedo achacar nada porque compitió. Tuvimos la mala suerte que el día del Intangco una mala jugada en el minuto 7 nos deja con un jugador menos. Luego, cuando el equipo se recompone nos quedamos con nueve… Aún así somos capaces de llegar a los últimos cinco minutos con 2-3 y teniendo una ocasión para empatar. Al conjunto global de cómo se desarrolla el partido estoy contento, no por el resultado, pero sí por cómo se desarrolla. El día del Elche es un partido que tenemos para ganar. Vamos 1-1, está más cerca el 1-2, nos volcamos y en una contra en la última jugada nos marcan el 2-1. Son dos derrotas de once (doce) partidos en las que no puedo achacar nada a la plantilla porque lo intentó hasta el final. Estoy muy contento con el equipo y tenemos posibilidades de ascenso hasta el final. Ahora ellos (el Intangco) tienen un calendario un poquito más difícil que nosotros. Esperemos que puedan dejarse puntos, y si no es así, nuestro objetivo es ganar todos los partidos y agotar las opciones que tengamos.
«Nos tenemos que convertir en una cantera que tenga a los mejores jugadores de Alicante y para eso hay que exigir desde el principio«
El partido que perdéis como locales es el del Intangco, rival directo para el ascenso (el Elche no puede subir al ser el Cadete B). ¿Qué supuso perder ese partido? ¿Cuántas opciones de ascenso se fueron? ¿Cómo desde el cuerpo técnico se puede hacer que el equipo vuelva a animarse después de un partido tan importante?
Buena pregunta. Ganar ese partido nos hubiese puesto a un punto. El equipo remó muchísimo antes de ese encuentro, porque cuando nosotros llegamos estaba a nueve. Ellos (el Intangco) se dejaron puntos, nosotros no y llegamos con la opción de ponernos a uno. De haber ganado hubiese estado al 50% el ascenso para los dos equipos. Al no ganarlo para mí un 70-30% para ellos. Ese 30% lo vamos a aprovechar hasta el final. Desde ese día no menos concedido ni un solo punto. Rehacerme sobre esa derrota fue fácil, porque el equipo se lo dejó todo. Cuando un equipo se vacía, juega con nueve durante 30 minutos contra tu rival directo, lo embotellas, las ocasiones son tuyas, tienes el empate a tres… ¿Qué le puedo decir yo al equipo? Era fácil recomponerse. Ahora, que me dices tú que es otro contexto en el que jugamos once contra once, te someten y ves que no puedes con ellos hubiese costado más porque te pegan un golpe duro. Fue un golpe duro moral de cara a la clasificación, pero para nuestro juego, intensidad y manera de trabajar no lo fue. Salimos reforzados, de saber que podemos competir con el que ahora mismo va líder, ante la clasificación el mejor equipo de la liga, que para mí, por jugadores y por juego somos nosotros.
¿Cambia mucho el mensaje y la gestión con los jugadores sabiendo que llegáis a estas últimas jornadas sin depender de vosotros mismos respecto a si fuerais vosotros los líderes?
No, no cambia el mensaje. Los jugadores me conocen mucho porque han estado conmigo varias temporadas y saben que soy un entrenador muy exigente. Transmito ese herculanismo, pues vestirse con la camiseta de Hércules es una oportunidad para poder seguir creciendo aquí. El esfuerzo no se negocia. Si no hay opciones de ascenso la mentalidad tiene que ser de seguir mejorando y demostrar que el año que viene quiero estar aquí. Si quieres seguir estando en el Hércules tienes que demostrar cada partido o entrenamiento que dispones del nivel de ellos. Cada entrenamiento cuenta y los jugadores son conscientes. Nos tenemos que convertir en una cantera que tenga a los mejores jugadores de Alicante y para eso hay que exigir desde el principio.
Hace un mes estuvisteis en La Nucía, en la Next Star Cup, compitiendo contra equipos como el Como o el Elche Autonómico. Fuisteis el Cadete A y alguno más del Cadete B, ¿qué tal esa experiencia?
Otra experiencia buenísima. Me di cuenta de que el equipo está para una categoría más. Competimos con Rayo Alcobendas, quinto en la liga de Madrid; Alcalá, equipo de la Superliga de Madrid; Parla, séptimo de la Superliga de Madrid; Como de Italia, jugadores físicos, fuertes, con mucha calidad; Elche Autonómico… Se hizo formato Champions en el que jugabas una fase. Solo pasaban los cuatro mejores y pasamos. Llegamos a semifinales contra el Alcalá, que había ganado todo, y somos superiores. Llegamos a la tanda de penaltis y la mala suerte nos deja fuera. Te vas con esa sensación de decir «qué equipo, qué bien trabajan» a pesar de ir con varios jugadores del B que dieron la cara muchísimo. El ejemplo de Nacho, de Wacho (Diego Padilla). Wacho hizo un torneo espectacular y es cadete de primer año. Es una remesa que si no se consigue el ascenso el año que viene habrá que volver a intentarlo, cuidar a esos jugadores, reforzar el equipo y otra vez a pelear, que al final se va a dar. Tenemos claro que se va a dar, sino esta temporada la que viene.

Me imagino que casi todos pasarán a juveniles la temporada que viene. ¿Cómo lo ves de preparados para ese salto?
La verdad que bien. Tenía un poquito de dudas, porque la categoría juvenil es un poco complicada. Son tres años de juvenil. Ellos serán juveniles el año que viene de primero y se enfrentarán a jugadores dos años superiores. Esa fuerza física aún en el cuerpo se nota y nuestro cadete es un perfil de futbolistas de calidad, pero no se destaca por fuerza ni por altura. Me demostraron muchísimos, que yo pensaba que no, que pueden jugar el año que viene en el Juvenil B. La fuerza la suplían con mucha calidad, protegían el balón ante jugadores de mucha más corpulencia. Autonómica es una categoría que son todos gente fuerte, que supera por lo físico y no nos superaron. Con balón supieron manejar las situaciones y solo nos vamos del torneo de La Nucía, que es de superior categoría, con una sola derrota en la fase de grupos.
La temporada pasada acabas en el Juvenil A y esta temporada empiezas en el Infantil B. Queremos saber si ese ‘descenso’ del Juvenil A al Infantil B fue algo que tú pediste para compaginar mejor con el primer equipo o si fue decisión del club.
Decisión del club. Como siempre he dicho, aparte lo dije a final de temporada en una entrevista con Pedro Vera en la Cadena SER y lo sigo manteniendo, soy trabajador del club. Si me necesitan en el Infantil B ahí estoy. Si me necesitan para el Juvenil A también estoy. El año pasado acabé con la salvación del Juvenil A, que es una experiencia muy bonita. Al final me asignan el Infantil B y lo acepto. Creo que hicimos buen trabajo también, lo dejamos empatado a puntos en el liderato. Un infantil de primer año compitiendo con gente de segundo. Contentísimo con el esfuerzo de los chavales, disfrutando de ellos en otra mentalidad, siendo competitivo, pero más formador. Me llegó la oportunidad del Cadete A, la acepto, porque soy persona del club. Lo que me digan lo voy a hacer. Se nos está dando bien, llevo tres temporadas en el Hércules y estoy bastante contento. Mientras que me vayan utilizando y yo vaya respondiendo supongo que podré estar aquí mucho tiempo.
Cuando llegas al Juvenil A era un equipo en una dinámica bastante mala. Luchaba por salvarse y el objetivo lo consigues. Te queríamos preguntar qué es lo que te encuentras cuando llegas al equipo y cómo logras solucionar aquellos fuegos que puedas ver dentro del equipo.
Llego al Juvenil A para los últimos partidos. Fueron dos meses, porque hubo un parón en medio. Ese equipo ya lo había visto durante el año, conocía a varios futbolistas. Conforme llego apago los fuegos de golpe. Empezaba una nueva era y no había tiempo para lamentarse ni para mirar atrás porque el sábado jugábamos contra el Kelme, era el partido más importante que tenemos del año y había que ganar. Para eso necesitaba la gente de mi lado y del club. Al final con dinámicas y con un buen cuerpo técnico se reconvirtió. Empezó el buen rollo, desde la primera sesión se palpaba que había una energía positiva, se preparaban los partidos y se trabajaban muchas horas. Por eso quiero agradecer a mi cuerpo técnico, porque fui muy exigente. Todos los días a las 7 de la mañana estaban en las oficinas trabajando, cortando, viendo vídeos y la dinámica fue positiva. El cambio fue para bien y me alegro porque el que ganó fue el club. Me llevé una experiencia bonita y ojalá algún día la pueda volver a repetir.
«No me quiero convertir en un entrenador de mitad de temporada porque parece que me estoy convirtiendo en «vamos a poner a Josele aquí» y en cuanto haya algún problema «es Josele el que va a solucionarlo»»
Volviendo al Cadete A. Cuando llegas, ¿cuáles son las primeras cosas que intentas cambiar? ¿Dónde crees que hay un mayor margen de mejora?
En la intensidad. El partido en San Vicente contra el Jove marca un antes y un después. Ese partido da la casualidad que voy a verlo. Yo no sé que ese lunes voy a coger al Cadete A y fui como parte de la coordinación, de la que formaba parte hasta que cogí a la plantilla. Vi un equipo al que le faltaba esas ganas, intensidad, un equipo apagado que se dejaba llevar. Conozco bien la plantilla del Jove, porque son gente que hemos descartado. Te puedo asegurar que tenemos mejor equipo y cuando ves esa falta de energía te puede ganar cualquiera en esta categoría. Cuando lo cojo lo primero que les transmito es eso. Conmigo se puede dar un pase mal, puedes fallar dos mano a mano con el portero o tres penaltis, pero lo que no se puede negociar es el trabajo, las ganas, el sacrificio y poner tu calidad al servicio del equipo, no la calidad para ti para jugar en División de Honor o Liga Nacional la temporada que viene. Tú pones tu calidad al servicio del equipo y entonces mejorará. Ese es de los mayores cambios que ha dado el Cadete A, ese plus de intensidad que tiene ahora.
¿Como entrenador crees que ese tipo de capacidades de detectar equipos que están en malas situaciones y saber sobrellevarlos mejor podría ser una de tus virtudes? Y de ser así, ¿qué virtudes más considerarías que tienes como entrenador?
Buena pregunta. Esa virtud sí que es verdad que la tengo por los resultados. Al final en el fútbol mandan los resultados y sí que es verdad que de momento, porque me ha salido bien, soy capaz de coger equipos que necesitan algo diferente y se lo he dado. Eso es verdad. No me quiero convertir en un entrenador de mitad de temporada porque parece que me estoy convirtiendo en «vamos a poner a Josele aquí» y en cuanto haya algún problema «es Josele el que va a solucionarlo». Ahora sale bien, pero quizá algún día pueda salir mal y no quiero que eso acabe con mi etapa en el Hércules. De momento está saliendo bien, pues seguimos. ¿Qué tengo esa virtud? Sí. ¿Qué virtudes más tengo? Eso es pregunta para los jugadores que te podrían decir alguna virtud mía, pero para mí, si tengo que decir una virtud es que me encanta mi trabajo. Cuando te gusta tanto te puedes equivocar, hacer mejor, peor, pero lo doy todo. Invierto mucho tiempo y creo que, de momento, me está recompensando el tiempo que invierto.
Más allá de eso también te queremos preguntar cuál es la labor exactamente que tienes dentro del primer equipo.
Desde que ha entrado Beto que, por cierto, muy bien Beto, me asignó el rol de analista al lado de Guille. Supervisando con él, que es analista del primer equipo, y ayudando en el balón parado ofensivo y defensivo para hacer los cortes a las personas responsables de decidir qué hacer en cada momento del partido. Mi labor es esa, además de ayudar en el campo. Durante los entrenamientos, los rondos, en cualquier tarea que el míster me asigne tengo que participar, ya sea bien contando los pases o iniciando una jugada o en lo que me pida. Al final, dentro del primer equipo ayudo en campo durante el entrenamiento y fuera del entrenamiento. Si me quieres llamar analista del balón parado ofensivo y defensivo, esa es mi labor.

También uniendo esto con tu tarea dentro del Cadete A, ¿cómo compaginas ambos trabajos?
Lo compagino bien. De hecho me beneficio del conocimiento de Beto porque es un entrenador que me gusta mucho. Es un entrenador al que le gusta atacar, tener el balón, que presiona alto, uno del perfil que a mí me gusta. Aparte me estoy nutriendo bien. Muchas de las tareas que él hace en el primer equipo las acomodo a la calidad de un cadete e intento plasmar esa idea porque es la misma que tengo yo mejorándolo con el conocimiento de Beto y de David, primer y segundo entrenador.
Rescatando una cosa que has comentado anteriormente has dicho que en el infantil el carácter formativo a la hora de entrenar es diferente al que puedes tener con el cadete o el que podrías tener con el juvenil. ¿Ese conocimiento formando jugadores jóvenes también se traslada formando a jugadores dentro del primer equipo? ¿Crees que estar en contacto con la base te puede dar algún plus o alguna característica diferente que puedas aplicar dentro de una plantilla del primer equipo?
Me considero un buen gestor de grupo, una virtud que antes me he dejado, y conocer el ambiente de un vestuario como el del primer equipo y vivirlo todos los días me hace darme cuenta de cómo piensan los jugadores. Eso sí que es verdad. Al final estoy todos los días ahí. Me doy cuenta de cómo piensan los futbolistas y son profesionales. ¿Cómo le puede afectar a una persona que lleva dos semanas sin jugar? ¿Cómo le puede afectar a una persona que se equivoque y al semana siguiente le fulminen y pongan al compañero? Me doy cuenta de las reacciones que pueden tener en ese momento e intento siempre anticiparme en mis equipos para que eso no llegue a pasar dentro del vestuario.
Para terminar una pregunta un poco más personal. Si me tuvieras que destacar el momento que recuerdas más complicado o más duro, ¿cuál fue? ¿Y el mejor momento o el más bonito?
El momento más duro que he tenido aquí en el fútbol base fue mi primer año con el Infantil A, que hacemos una temporada de 81 puntos y no ascendemos porque el que gana la liga asciende con 82. Solo con una derrota y dos o tres empates nos quedamos sin ascender porque asciende el Celtic Elche. Ellos nos ganan aquí 0-1 cuando nosotros tuvimos dos jugadas muy claras para empatar el partido que nos daba el ascenso. Ese fue el momento más duro para mí personalmente y por ver a los chavales cómo encajaron ese golpe, porque hicieron un temporadón. Sin embargo, y esto vale para todo el fútbol, quedar segundo no es un fracaso. Campeones en una liga de 20 solo puede ser uno y después de ese equipo eres el mejor. Hay 18 equipos por detrás de ti que les gustaría estar en tu posición y eso hay que valorarlo.
El momento más alegre fue el pitido final el día del Alzira (día de la salvación del Juvenil A) viendo la Ciudad Deportiva llena con mi familia y todo el mundo. Mi familia sabe todo el esfuerzo que le dedico para estar aquí, porque es mucho. Tengo dos hijos y dejo de pasar tiempo con ellos. Mi hijo también juega al fútbol y no puedo llevarlo a entrenar porque estoy aquí. Hago muchos sacrificios y ese pitido final fue lo más bonito que he vivido en el Hércules. Espero volver a vivirlo, pero si no me quedaré con ese recuerdo para siempre.
